Del juego con palabras a los primeros lectores (Parte II)
📚 Serie especial: El camino hacia la lectura
Esta serie reúne recomendaciones prácticas, basadas en evidencia y pensadas para las familias, con el propósito de acompañar el desarrollo del lenguaje y preparar el camino hacia la lectura desde los primeros años de vida.
Esta serie incluye:
📌 Ficha rápida
¿Un niño de cuatro años debería saber leer?
No necesariamente. En la etapa preescolar lo más importante es desarrollar el lenguaje oral, jugar con sonidos, disfrutar los libros, reconocer que la escritura comunica mensajes y realizar intentos espontáneos de escritura.
¿Los garabatos y las letras inventadas tienen valor?
Sí. Son parte de la escritura emergente y muestran que el niño comienza a comprender que puede representar sus ideas mediante dibujos, marcas y letras.
¿Debo corregirlo cada vez que se equivoca al leer?
No. Algunas correcciones son necesarias, pero interrumpir constantemente puede aumentar la frustración. Conviene darle tiempo, ofrecer una pista y ayudarlo a comprender lo leído.
¿Releer un libro conocido sirve?
Sí. La relectura favorece la comprensión, el vocabulario, la fluidez y la confianza.
¿Los cómics y los libros informativos también cuentan como lectura?
Sí. Los cuentos, cómics, poesías, revistas, recetas, adivinanzas y libros sobre animales, ciencia o deportes pueden despertar el interés por leer.
🌱 De los 3 a los 5 años: descubrir sonidos, letras e historias
¿Qué ocurre durante esta etapa?
Durante los años preescolares, el lenguaje se vuelve cada vez más complejo. Los niños amplían su vocabulario, formulan preguntas, relatan experiencias y comienzan a construir historias con personajes y situaciones.
También desarrollan habilidades de alfabetización emergente. Esto significa que, aunque todavía no lean ni escriban de manera convencional, empiezan a comprender para qué sirven los libros y los textos.
Pueden simular que leen un cuento conocido, reconocer su nombre, identificar algunos letreros, preguntar qué dice una palabra o intentar escribir mediante dibujos, garabatos y letras. ASHA incluye entre los hitos de los tres a cuatro años simular la lectura, reconocer señales conocidas y realizar intentos de escritura o deletreo. Estos hitos son orientativos y no constituyen por sí solos una evaluación diagnóstica.
¿Cómo acompañar la lectura durante la etapa preescolar?
Al compartir un cuento, no es necesario leer siempre todas las palabras ni terminar el libro. También pueden conversar sobre las ilustraciones, anticipar lo que sucederá o representar la historia.
Algunas ideas son:
- Permitir que el niño elija el libro.
- Preguntarle qué cree que ocurrirá después.
- Relacionar la historia con situaciones conocidas.
- Invitarlo a contar el cuento con sus propias palabras.
- Representar escenas con juguetes, disfraces o títeres.
- Dejar que complete frases repetidas.
- Preguntar cómo se siente un personaje y por qué.
- Escuchar sus comentarios sin convertir la lectura en un interrogatorio.
Los niños preescolares pueden simular que leen, contar una historia conocida con sus propias palabras y relacionarla con experiencias de su vida. La lectura compartida se vuelve más enriquecedora cuando el adulto responde con interés a sus preguntas y observaciones.
Jugar con rimas, sílabas y sonidos
Antes de aprender a leer palabras, los niños necesitan reconocer que el lenguaje oral está formado por partes y sonidos. Esta habilidad se conoce como conciencia fonológica.
Puede favorecerse mediante juegos sencillos:
- Buscar palabras que rimen: gato–pato.
- Inventar rimas divertidas, aunque no tengan sentido.
- Separar palabras en sílabas mediante palmadas.
- Reconocer palabras que comienzan igual: mesa–mano.
- Encontrar objetos cuyo nombre empiece con un sonido determinado.
- Cantar canciones con rimas y repeticiones.
- Jugar a alargar el sonido inicial: “ssssol”.
- Escuchar cuál palabra es diferente dentro de un grupo.
No es necesario transformar estas actividades en ejercicios extensos. Cinco minutos de juego durante un viaje, mientras cocinan o antes de dormir pueden ofrecer oportunidades valiosas.
🧠 ¿Por qué funciona?
Cuando un niño juega con rimas, sílabas y sonidos, aprende a observar la estructura sonora de las palabras. Más adelante, esta habilidad le ayudará a comprender que las letras representan sonidos y a utilizarlos para leer y escribir.
La enseñanza de la conciencia de los sonidos del habla y su relación con las letras cuenta con un respaldo sólido para los primeros aprendizajes lectores.
¿Debo enseñarle las letras?
Puedes hablar de las letras cuando el niño muestra curiosidad, pero no es necesario exigirle que memorice todo el abecedario antes de entrar a la escuela.
Resulta más significativo comenzar por letras cercanas a su experiencia, como las de su nombre, los nombres de familiares o palabras que encuentra habitualmente.
Algunas formas naturales de acercarse a las letras son:
- Buscar la inicial de su nombre.
- Comparar nombres que comienzan igual.
- Identificar letras en envases y letreros.
- Formar letras con plastilina.
- Escribir juntos una lista de compras.
- Usar letras móviles para formar nombres conocidos.
- Observar cómo el adulto escribe una invitación o un mensaje.
El objetivo no es evaluar cuántas letras recuerda, sino ayudarlo a comprender que los textos contienen mensajes y que las letras se relacionan con los sonidos de las palabras.
✏️ La escritura emergente: cuando los primeros intentos también cuentan
Antes de escribir convencionalmente, los niños suelen realizar dibujos, líneas, círculos, formas parecidas a letras y combinaciones creadas por ellos. Esos intentos no deben considerarse errores sin valor.
Cuando un niño dibuja y luego explica “aquí dice que fuimos a la plaza”, está comenzando a comprender que las marcas gráficas pueden transmitir un mensaje.
Podemos favorecer este proceso al:
- Ofrecer papel, lápices, tizas y otros materiales.
- Pedirle que explique qué escribió o dibujó.
- Anotar debajo del dibujo lo que desea comunicar.
- Invitarlo a firmar sus trabajos.
- Escribir juntos tarjetas, listas o carteles.
- Valorar el mensaje antes de corregir la forma.
- Mostrar cómo escribimos sin exigir que copie perfectamente.
Una actividad especialmente valiosa consiste en pedirle que invente una historia mientras el adulto la escribe. Después pueden leerla juntos y agregar ilustraciones. Así comprende que sus palabras pueden transformarse en un texto.
¿Debo corregir las letras invertidas?
Durante los primeros intentos de escritura es frecuente que aparezcan letras o números invertidos. En esta etapa, el niño todavía está aprendiendo su orientación y su forma.
Puedes mostrar el modelo correcto de manera tranquila, sin borrar constantemente sus producciones ni presentar la inversión como un fracaso. Si estas dificultades persisten más adelante, afectan significativamente la escritura o aparecen junto con otras señales, conviene conversarlo con el docente o con un profesional.
¿Qué habilidades pueden aparecer entre los 3 y los 5 años?
Cada niño avanza de manera particular. Durante esta etapa pueden aparecer progresivamente habilidades como:
- Relatar experiencias y contar historias sencillas.
- Hacer preguntas y mantener conversaciones más extensas.
- Simular que lee libros conocidos.
- Reconocer su nombre y algunas palabras familiares.
- Identificar ciertas letras.
- Realizar intentos de escritura.
- Reconocer algunas rimas.
- Notar palabras que empiezan con sonidos similares.
- Comprender cómo se manipula un libro.
- Volver a contar una historia con apoyo de las imágenes.
Entre los cuatro y cinco años, muchos niños construyen oraciones más complejas e incluyen personajes, lugares e ideas conectadas al contar historias. Sin embargo, los hitos representan rangos amplios y no deben utilizarse como una lista rígida para comparar a los niños.
📖 De los 5 a los 8 años: acompañar a los primeros lectores
¿Qué cambia durante esta etapa?
Al ingresar a la educación básica, los niños comienzan a recibir una enseñanza más sistemática de la lectura y la escritura. Aprenden a identificar los sonidos de las palabras, relacionarlos con letras, unirlos para leer y reconocer palabras cada vez con mayor rapidez.
Sin embargo, leer no consiste solamente en pronunciar correctamente. También implica comprender, relacionar información, hacer predicciones, aprender nuevas palabras y disfrutar de lo que el texto comunica.
Para avanzar hacia una lectura comprensiva, los niños necesitan desarrollar vocabulario, conciencia de los sonidos, conocimiento de las letras, decodificación, fluidez y oportunidades de leer textos con sentido.
¿Cómo escuchar a un niño cuando está leyendo?
Escuchar leer requiere paciencia. Para un lector principiante, identificar cada palabra demanda bastante esfuerzo.
Puedes ayudar de la siguiente manera:
- Elegir un momento tranquilo.
- Utilizar textos acordes con su nivel.
- Darle tiempo para intentar leer la palabra.
- Evitar anticiparte inmediatamente.
- Ofrecer una pista relacionada con el sonido inicial.
- Ayudarlo a unir los sonidos cuando sea necesario.
- Leer una oración por turnos.
- Conversar sobre el significado del texto.
- Finalizar antes de que aparezca demasiado cansancio.
No conviene convertir cada lectura en una evaluación. El objetivo es practicar, comprender y construir confianza.
¿Debo corregir todos los errores?
No todos los errores requieren una interrupción inmediata.
Cuando el niño se equivoca, primero observa si nota que la oración perdió sentido. Puedes esperar unos segundos y preguntarle:
- “¿Eso tiene sentido?”
- “Mira el comienzo de la palabra”.
- “¿Qué sonido representa esta letra?”
- “Volvamos a leer la oración”.
Si el error no cambia el sentido y el niño está concentrado en comprender, puedes dejarlo terminar y revisar después. Si la palabra es demasiado difícil, simplemente dísela y continúen.
Corregir con respeto permite que el niño aprenda sin sentir que cada intento será juzgado.
🧠 ¿Por qué funciona la ayuda gradual?
Cuando el adulto entrega inmediatamente todas las respuestas, el niño tiene pocas oportunidades de utilizar sus propias estrategias. Cuando espera, ofrece una pista y apoya solo lo necesario, le permite practicar cómo resolver palabras de forma cada vez más independiente.
La enseñanza inicial efectiva incluye aprender a reconocer los sonidos, relacionarlos con letras, decodificar palabras y leer textos conectados con frecuencia.
¿Es bueno releer el mismo libro?
Sí. Para un lector principiante, releer un texto conocido puede ser muy beneficioso.
La primera vez puede concentrarse principalmente en reconocer las palabras. En las siguientes lecturas dispone de más atención para comprender, utilizar una entonación adecuada y descubrir detalles nuevos.
Releer permite:
- ganar seguridad;
- mejorar la precisión;
- aumentar la fluidez;
- comprender mejor la historia;
- recordar vocabulario;
- disfrutar de una lectura menos exigente.
La repetición no debe reemplazar siempre la exploración de nuevos libros, pero puede formar parte de una experiencia lectora equilibrada.
¿Debo seguir leyéndole aunque ya sepa leer?
Sí. Aprender a leer no significa que deba desaparecer la lectura en voz alta realizada por un adulto.
Los niños pueden comprender al escuchar textos más complejos que aquellos que todavía consiguen leer solos. Cuando un adulto les lee, acceden a nuevas palabras, conocimientos, estructuras narrativas y conversaciones más profundas.
Puedes alternar:
- un párrafo cada uno;
- el adulto lee y el niño comenta;
- el niño lee las partes más sencillas;
- ambos representan las voces de diferentes personajes;
- escuchar un audiolibro y conversar sobre él.
🧠 ¿Por qué funciona?
Cuando un adulto lee en voz alta, el niño puede comprender historias y aprender palabras que todavía no sería capaz de leer por sí solo. Además, compartir la lectura favorece la comprensión, amplía el vocabulario y mantiene el gusto por los libros, incluso cuando ya ha comenzado a leer de manera independiente.
📚 ¿Los cómics y los libros informativos también cuentan?
Sí. No todos los niños se sienten atraídos por las mismas lecturas.
Algunos prefieren cuentos; otros disfrutan los cómics, las adivinanzas, las revistas, los libros sobre dinosaurios, deportes, animales, ciencia o vehículos.
Todos estos textos pueden favorecer:
- el vocabulario;
- la comprensión;
- la curiosidad;
- la búsqueda de información;
- el conocimiento del mundo;
- el gusto por leer.
Ofrecer variedad permite que el niño descubra qué tipos de textos le resultan interesantes. La lectura no debe limitarse a los libros que los adultos consideran “más importantes”.
También es recomendable combinar textos narrativos y textos informativos. La comprensión lectora requiere aprender a desenvolverse frente a diferentes estructuras y propósitos.
¿Qué hacer si mi hijo dice que no le gusta leer?
Antes de buscar estrategias, conviene preguntarnos:
¿No le gusta leer… o leer todavía le resulta demasiado difícil?
Puede ocurrir que:
- los libros no coincidan con sus intereses;
- el texto sea demasiado difícil;
- asocie la lectura con correcciones o evaluaciones;
- se canse con rapidez;
- tenga dificultades para reconocer palabras;
- comprenda mejor cuando escucha;
- necesite apoyos visuales o sensoriales;
- prefiera otros formatos.
Algunas estrategias útiles son:
- Permitirle elegir.
- Buscar textos breves sobre temas que le interesen.
- Alternar lectura y conversación.
- Leer por turnos.
- Probar cómics, audiolibros o libros informativos.
- Crear un momento breve y agradable.
- Evitar compararlo con hermanos o compañeros.
- Reconocer su esfuerzo sin exagerar los elogios.
- Pedir orientación a la escuela cuando la frustración sea frecuente.
Si leer le resulta constantemente difícil, evita atribuirlo a falta de voluntad. Puede necesitar una enseñanza más explícita, mayor práctica o una evaluación para identificar apoyos adecuados.
Lectura inclusiva: diferentes formas de participar
No todos los niños escuchan, miran, hablan, se mueven o responden de la misma manera. Participar en una lectura no significa necesariamente permanecer sentado, mirar cada página y responder verbalmente todas las preguntas.
Según sus necesidades, un niño puede:
- señalar una imagen;
- elegir entre dos opciones;
- responder mediante gestos o pictogramas;
- escuchar mientras manipula un objeto;
- utilizar un audiolibro;
- explorar libros con texturas;
- necesitar letra grande o buena iluminación;
- escuchar fragmentos breves;
- representar la historia mediante dibujos;
- realizar pausas de movimiento.
También puede ser útil reducir las distracciones, anticipar cuánto durará la actividad y ofrecer libros relacionados con sus intereses particulares.
La Academia Americana de Pediatría recomienda adaptar la ubicación, los materiales y las formas de participación en niños con necesidades comunicativas, sensoriales, motoras o atencionales.
Pantallas y lectura
Los libros digitales y los audiolibros pueden complementar las experiencias de lectura, especialmente cuando permiten acceder a textos que de otro modo resultarían difíciles.
Sin embargo, las pantallas no deberían desplazar:
- las conversaciones;
- el juego;
- el descanso;
- la actividad física;
- la lectura compartida;
- la interacción con otras personas.
Cuando se utilice un cuento digital, conviene acompañar al niño, conversar sobre la historia y evitar aplicaciones con demasiados sonidos o elementos que distraigan del contenido.
Lo más importante no es solamente el formato, sino la calidad de la experiencia y la posibilidad de interactuar.
Un cuento en papel, un audiolibro o un libro digital pueden ser experiencias igualmente valiosas cuando existe interacción entre el adulto y el niño.
Errores frecuentes que pueden disminuir el interés por leer
Sin intención, los adultos pueden transformar la lectura en una experiencia tensa cuando:
- corrigen cada palabra inmediatamente;
- obligan a terminar textos demasiado largos;
- comparan al niño con otros;
- eligen siempre los libros por él;
- utilizan la lectura como castigo;
- hacen demasiadas preguntas para comprobar la comprensión;
- se concentran únicamente en la velocidad;
- exigen leer en voz alta frente a otras personas;
- llaman “flojera” a una dificultad;
- retiran los cuentos porque “ya debería leer solo”.
Acompañar no significa dejar de enseñar ni evitar todo esfuerzo. Significa ofrecer desafíos adecuados, apoyo oportuno y un ambiente donde equivocarse forme parte del aprendizaje.
Preguntas frecuentes
¿A qué edad debería aprender a leer?
No existe una edad exacta que se aplique a todos los niños. El aprendizaje formal suele comenzar durante la transición entre educación parvularia y básica, pero el ritmo depende de la enseñanza, el desarrollo del lenguaje y las necesidades individuales.
¿Es normal que lea lentamente?
Sí. Al principio, reconocer y unir los sonidos requiere mucho esfuerzo. La velocidad aumenta progresivamente con una enseñanza adecuada y oportunidades frecuentes de práctica.
¿Qué hago si inventa una palabra al mirar el dibujo?
Puedes valorar que está utilizando la ilustración para anticipar, pero también invitarlo a observar las letras:
“El dibujo nos da una pista. Ahora miremos cómo comienza la palabra”.
Así aprende que las imágenes ayudan a comprender, pero las palabras escritas deben leerse atendiendo a sus letras y sonidos.
¿Debe leer todos los días?
Es recomendable tener contacto frecuente con textos, pero no todas las sesiones deben ser largas ni iguales. Algunos días puede leer unas oraciones; otros, escuchar un cuento, buscar información o compartir un cómic.
¿Cuándo conviene pedir ayuda?
Conviene conversar con el docente cuando el niño muestra frustración persistente, evita constantemente leer, no progresa pese a recibir enseñanza, presenta dificultades importantes para reconocer sonidos o letras, o parece comprender mucho menos de lo esperado.
Solicitar orientación no significa etiquetarlo. Permite conocer mejor cómo aprende y entregar apoyos de manera oportuna.
🌿 Para recordar
Entre los tres y los ocho años, los niños transitan desde el juego con palabras, dibujos y letras hacia los primeros aprendizajes lectores.
No todos avanzan de la misma manera. Algunos necesitan más tiempo, explicaciones más directas, textos diferentes o formas alternativas de participar.
El acompañamiento familiar puede ofrecer confianza, motivación y oportunidades para practicar, pero no debe reemplazar la enseñanza sistemática que corresponde a la escuela.
Leer juntos, conversar, jugar con sonidos y respetar los intereses del niño ayuda a que la lectura se construya como una herramienta para aprender, imaginar y disfrutar.
Conclusión
Aprender a leer es un proceso progresivo que se construye sobre el lenguaje oral, la curiosidad, el conocimiento de los sonidos y las letras, la práctica y la comprensión.
Durante la etapa preescolar, los juegos con palabras, la narración, los dibujos y la escritura espontánea preparan importantes habilidades. Más adelante, cuando comienza la lectura convencional, los niños necesitan enseñanza clara, textos adecuados, práctica frecuente y adultos que los acompañen con paciencia.
El objetivo no es que todos lean al mismo tiempo ni de la misma manera. Lo importante es que cada niño reciba los apoyos necesarios para avanzar, comprender lo que lee y descubrir que los textos pueden abrirle nuevas posibilidades.
Cada pequeño avance forma parte del proceso y merece ser acompañado con paciencia, confianza y expectativas realistas.
En la Parte III continuaremos este recorrido y conoceremos nuevas estrategias para fortalecer la lectura y la escritura a medida que los niños adquieren mayor independencia.
💚 Consejo de la educadora
Como educadora, he observado que muchas veces la preocupación de los adultos por ayudar puede convertir la lectura en una situación de presión. Corregimos rápidamente, pedimos repetir varias veces o elegimos textos que todavía resultan demasiado difíciles.
Mi recomendación es acompañar con atención: observar qué puede hacer el niño por sí mismo, darle tiempo para pensar y ofrecer solo la ayuda que necesita. También es fundamental valorar todas sus formas de aproximarse a los textos, desde contar una historia a partir de imágenes hasta leer su primera oración completa.
Aprender a leer requiere esfuerzo, pero ese esfuerzo no debería vivirse con vergüenza ni miedo a equivocarse. Un niño que se siente respetado y apoyado tendrá más confianza para seguir intentándolo.
📚 Fuentes consultadas
- American Speech-Language-Hearing Association (ASHA). Communication Milestones: 3 to 4 Years y Communication Milestones: 4 to 5 Years.
- American Academy of Pediatrics. How to Share Books with Your Preschooler.
- American Academy of Pediatrics. Sharing Books: Tips for Parents of Children With Special Health and Development Needs.
- Institute of Education Sciences, What Works Clearinghouse. Foundational Skills to Support Reading for Understanding in Kindergarten Through 3rd Grade.
- Institute of Education Sciences, What Works Clearinghouse. Improving Reading Comprehension in Kindergarten Through 3rd Grade.
Continúa leyendo la serie
⬅️ Parte I: El camino hacia la lectura comienza desde el nacimiento.
➡️ Parte III: Lectores cada vez más autónomos: comprensión, motivación y pensamiento crítico
💬 ¿Y tú?
¿Qué parte del aprendizaje de la lectura ha resultado más sencilla o más desafiante para tu hijo o hija?
¿Hay algún libro, juego de palabras o estrategia que haya despertado especialmente su interés? Te invito a compartir tu experiencia en los comentarios.



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