Mi hijo es zurdo: cuándo se define la lateralidad y cómo acompañarlo

Muchos padres y madres comienzan a preguntarse si su hijo será zurdo cuando observan que utiliza con mayor frecuencia la mano izquierda para comer, dibujar, lanzar una pelota o manipular objetos.

A veces esa observación viene acompañada de dudas:

¿Ya debería tener una mano definida?

¿Debo enseñarle a utilizar la derecha?

¿Le costará más aprender a escribir?

¿Necesita materiales especiales?

Ser zurdo no es una enfermedad ni una dificultad del desarrollo.

Es una de las formas naturales en que las personas desarrollamos una preferencia manual.

Una gran revisión internacional estimó que aproximadamente un 10,6 % de la población es zurda, aunque la cifra varía dependiendo de cómo se defina y mida la lateralidad.

Lo importante durante la infancia no es decidir por el niño qué mano debería utilizar, sino observar cómo su preferencia va apareciendo y ofrecerle las condiciones necesarias para jugar, escribir y realizar actividades con comodidad.

📌 Ficha rápida

¿Ser zurdo es normal?
Sí. Forma parte de la diversidad humana.

¿Cuándo aparece la preferencia por una mano?
Muchos niños comienzan a mostrar una preferencia entre los 2 y 4 años. Entre los 4 y 6 años suele hacerse más clara y consistente, aunque existe variabilidad individual.

¿Debemos decidir qué mano utilizará?
No. Lo recomendable es permitir que la preferencia aparezca espontáneamente y no forzar una mano determinada.

¿Ser zurdo provoca problemas de aprendizaje?
No. Ser zurdo no constituye por sí mismo un trastorno del aprendizaje ni indica menor capacidad.

¿Necesita útiles especiales?
No necesariamente. Algunos recursos, como tijeras diseñadas para zurdos o una posición diferente del papel, pueden facilitar determinadas tareas.


¿Qué es la lateralidad?

La lateralidad es un concepto más amplio que simplemente ser zurdo o diestro.

Las personas podemos mostrar preferencias laterales al utilizar una mano, un pie, un ojo o incluso un oído para determinadas actividades.

Cuando hablamos específicamente de elegir una mano con mayor frecuencia y habilidad para tareas de precisión, resulta más exacto hablar de preferencia manual.

Por ejemplo, un niño puede utilizar una mano para sostener el lápiz mientras la otra estabiliza el papel.

Las dos manos participan.

Con el desarrollo, una suele especializarse más en realizar la parte precisa de la tarea mientras la otra cumple una función de apoyo.

Esto forma parte de la coordinación bilateral, necesaria en muchas actividades cotidianas como cortar con tijeras, abrir recipientes, vestirse, comer o escribir.


¿A qué edad se sabe si un niño será zurdo?

No existe un cumpleaños exacto en el que todos los niños deban haber definido su mano preferida.

Durante los primeros años es frecuente observar cambios.

Puede coger un juguete con una mano y después utilizar la otra.

Incluso puede mostrar preferencias diferentes dependiendo de la actividad.

Servicios de terapia ocupacional infantil del Servicio Nacional de Salud del Reino Unido (NHS, por sus siglas en inglés) señalan que la preferencia manual suele comenzar a desarrollarse entre los 2 y 4 años.

Durante ese período es habitual que los niños cambien de mano.

Entre los 4 y 6 años, la preferencia suele hacerse más clara, aunque estos rangos son orientativos y algunos niños pueden tardar algo más en mostrar un patrón consistente.

Por eso no necesitamos apresurarnos a etiquetar a un niño pequeño como zurdo o diestro.

Podemos simplemente observar.


Mejor observar que hacer pruebas

No necesitamos pedirle:

“Ahora hazlo con la derecha.”

“Prueba con la izquierda.”

Ni colocar deliberadamente los objetos de un lado para decidir qué mano utilizará.

Una estrategia sencilla consiste en colocar lápices, cucharas, juguetes u otros objetos aproximadamente en el centro y delante del niño, permitiendo que elija espontáneamente con qué mano tomarlos.

Los servicios de terapia ocupacional infantil del NHS recomiendan precisamente observar al niño en distintas actividades sin elegir ni imponer por él una mano.

Podemos fijarnos en lo que ocurre al dibujar, comer, cepillarse, lanzar, recoger objetos pequeños, recortar o utilizar herramientas.

Con el tiempo suele aparecer un patrón cada vez más consistente.


¿Por qué algunas personas son zurdas?

Todavía no existe una explicación única.

La investigación indica que la preferencia manual es un rasgo complejo en el que participan factores biológicos y genéticos junto con distintos procesos del desarrollo.

No existe un único “gen de la zurdera”.

Los grandes estudios genómicos han identificado múltiples variantes asociadas con la preferencia manual, lo que respalda la idea de que se trata de una característica poligénica, es decir, influida por muchos factores genéticos y no determinada por uno solo.

En otras palabras, tener familiares zurdos puede influir en la probabilidad de serlo, pero no determina necesariamente qué mano utilizará un niño.


Ser zurdo no significa que el cerebro funcione “al revés”

Todavía circulan explicaciones muy simplificadas sobre los hemisferios cerebrales.

A veces se afirma que las personas zurdas “usan más el hemisferio derecho” y que, por ese motivo, serían automáticamente más artísticas, intuitivas o creativas.

El funcionamiento cerebral es mucho más complejo.

Las personas zurdas y diestras utilizan ambos hemisferios y múltiples redes cerebrales para aprender, comunicarse, moverse y resolver problemas.

La lateralidad está relacionada con la organización cerebral, pero no permite determinar la personalidad, inteligencia, creatividad o talentos de una persona.


¿Los niños zurdos son más inteligentes o creativos?

No disponemos de evidencia que permita afirmar que ser zurdo haga a una persona más inteligente.

Las investigaciones que han comparado inteligencia entre zurdos y diestros encuentran, en general, diferencias nulas o tan pequeñas que no tienen relevancia práctica.

Tampoco existe evidencia sólida de que las personas zurdas sean globalmente más creativas.

Una revisión con metaanálisis publicada en 2025 examinó precisamente esta creencia y no encontró una ventaja general de creatividad asociada con ser zurdo o tener lateralidad mixta.

Un niño zurdo puede destacar en dibujo.

Otro en matemáticas.

Otro en deporte.

Otro en música.

Y otro puede no mostrar un interés especial en ninguna de esas áreas.

Exactamente igual que ocurre entre los niños diestros.

La mano que utilizamos preferentemente no es una prueba de nuestras capacidades.


Nunca es necesario “corregir” la zurdera

Durante mucho tiempo, en distintos países y culturas, se obligó a niños zurdos a aprender a escribir con la mano derecha.

Hoy no existe ninguna razón para hacerlo.

Cuando una preferencia manual se ha establecido espontáneamente, debemos permitir que el niño utilice esa mano para las tareas en las que se siente más cómodo y hábil.

No necesitamos convertir la zurdera en algo que deba superar.

Tampoco deberíamos hacer comentarios como:

“Qué pena, salió zurdo.”

o:

“Vamos a enseñarle antes de que se acostumbre.”

El mensaje puede ser mucho más sencillo:

“Esa es la mano que te resulta más cómoda. Veamos cómo podemos ayudarte a usarla bien.”


Aprender a escribir siendo zurdo

Ser zurdo no impide desarrollar una escritura funcional.

Lo que ocurre es que nuestro sistema de escritura avanza de izquierda a derecha.

Por eso algunos niños zurdos pueden apoyar la mano sobre lo que acaban de escribir, manchar el papel o adoptar posiciones incómodas intentando ver las letras.

Pequeños ajustes pueden ayudar.

Los servicios de terapia ocupacional del NHS recomiendan, entre otras medidas, colocar el papel principalmente hacia el lado izquierdo del cuerpo y orientarlo ligeramente de una manera que permita al niño ver lo que escribe sin doblar excesivamente la muñeca.

También puede ser útil:

mantener el antebrazo apoyado;

sujetar el lápiz un poco más lejos de la punta si eso facilita la visión de lo escrito;

y sentar al niño zurdo a la izquierda de un compañero diestro para evitar que ambos choquen los brazos.

No existe necesidad de imponer una única postura perfecta.

Lo importante es observar que pueda escribir con comodidad, sin dolor ni tensión excesiva y con una posición funcional del brazo, la mano y el papel.


¿Necesita lápices o tijeras especiales?

No todos los niños zurdos necesitan materiales diferentes.

Muchos utilizan lápices, reglas y otros útiles comunes sin ninguna dificultad.

Las tijeras pueden ser distintas.

En unas tijeras diseñadas para zurdos, la disposición de las hojas puede facilitar que una persona que utiliza la mano izquierda vea la línea de corte y realice el movimiento con mayor comodidad.

Si el niño presenta dificultades, vale la pena probar diferentes opciones.

Pero no necesitamos comprar una colección completa de materiales “para zurdos” únicamente porque utiliza la mano izquierda.

La adaptación debería responder a una necesidad real del niño.


Las dos manos siguen siendo importantes

Tener una mano preferida no significa dejar de utilizar la otra.

Muchas actividades requieren que ambas trabajen juntas.

Una sostiene mientras la otra corta.

Una estabiliza el papel mientras la otra escribe.

Una mantiene un frasco mientras la otra abre la tapa.

Construcciones, plastilina, cocinar, abrir recipientes, ensartar, recortar o transportar objetos ofrecen oportunidades naturales para utilizar las dos manos de manera coordinada.

Estas actividades no buscan cambiar ni acelerar la lateralidad.

Simplemente favorecen la coordinación bilateral mientras el niño juega y participa en tareas cotidianas.


¿Y si cambia de mano constantemente?

Durante los primeros años puede ser completamente esperable.

La preferencia manual se desarrolla progresivamente y algunos niños tardan más que otros en mostrar un patrón estable.

A medida que se acercan a la edad escolar suele observarse una preferencia cada vez más consistente para las tareas de precisión.

Pero estos rangos son orientativos.

Si un niño mayor continúa cambiando de mano y realiza sus actividades con eficacia, eso por sí solo no constituye necesariamente un problema.

En cambio, si además aparecen dificultades importantes de coordinación, escritura, autocuidado u otras tareas motoras, puede ser útil pedir orientación.

No porque utilizar ambas manos constituya por sí mismo un diagnóstico.

Lo importante es observar cómo funciona el niño en conjunto.


¿Y qué ocurre con la llamada lateralidad cruzada?

A veces se habla de lateralidad cruzada cuando las preferencias de mano, ojo, pie u oído no se encuentran todas en el mismo lado.

Por ejemplo, un niño puede escribir con la mano derecha y preferir patear con el pie izquierdo.

Eso no significa automáticamente que exista una dificultad.

Una revisión sistemática con metaanálisis no encontró una relación fiable entre lateralidad cruzada, menor inteligencia o peor rendimiento académico.

Por eso no deberíamos atribuir problemas de lectura, escritura o aprendizaje únicamente a que las preferencias laterales del niño no coincidan todas en el mismo lado.

Si existen dificultades escolares, conviene evaluarlas por sí mismas y considerar el desarrollo completo del niño.


Una preferencia muy temprana merece una mirada diferente

Aquí sí existe una diferencia importante.

Durante la primera etapa de la vida esperamos que el bebé utilice ambos lados del cuerpo de manera relativamente equilibrada.

La Academia Americana de Pediatría (AAP) señala que una preferencia manual clara antes de los 18 meses no suele observarse en el desarrollo típico y merece especial atención cuando aparece acompañada de diferencias persistentes en el movimiento, fuerza o tono entre ambos lados del cuerpo.

Esto no significa que cada vez que un bebé coja varias veces un objeto con la misma mano exista un problema.

Nos referimos a una preferencia muy marcada, persistente y evidente.

Especialmente si parece utilizar mucho menos el otro brazo o mano.

Conviene comentarlo en el control de salud si además observamos:

menor movimiento de un lado;

debilidad;

rigidez;

una mano persistentemente cerrada;

diferencias claras entre ambos lados del cuerpo;

o pérdida de una habilidad que el bebé ya utilizaba.

Una preferencia temprana no permite realizar un diagnóstico por sí sola.

Simplemente puede ser una señal para valorar con mayor atención el desarrollo motor.


Ser zurdo no explica por sí solo una dificultad escolar

Si un niño presenta dificultades para leer, comprender instrucciones, aprender matemáticas o progresar en la escuela, no deberíamos atribuirlas automáticamente a que sea zurdo.

La lateralidad y una dificultad de aprendizaje son cuestiones distintas.

Lo que sí puede ocurrir es que determinadas tareas o materiales hayan sido diseñados pensando principalmente en personas diestras.

Por ejemplo:

algunos pupitres;

tijeras;

cuadernos con anillado;

herramientas;

instrumentos;

o demostraciones realizadas por adultos diestros.

En esos casos, muchas veces lo que necesita el niño no es cambiar de mano.

Necesita que el entorno se adapte un poco mejor a él.


¿Cuándo conviene consultar?

La zurdera por sí misma no necesita evaluación ni tratamiento.

Conviene pedir orientación cuando observamos otros aspectos que llaman la atención.

Por ejemplo:

una preferencia manual muy marcada y persistente antes de los 18 meses, especialmente acompañada de menor uso de un lado del cuerpo;

debilidad, rigidez o asimetrías persistentes;

pérdida de una habilidad que el niño anteriormente realizaba;

dolor o cansancio importante al escribir o manipular objetos;

dificultades importantes de coordinación que interfieren con vestirse, comer, jugar, recortar o realizar actividades escolares;

o dificultades motoras que afectan significativamente su participación cotidiana.

Dependiendo de la situación, el pediatra y profesionales como kinesiólogos o terapeutas ocupacionales pueden valorar si existe alguna necesidad de apoyo.

Consultar no significa que ser zurdo sea el problema.

Significa mirar el desarrollo motor completo cuando aparecen otras señales.


🌿 Para recordar

Ser zurdo es una variación natural de la preferencia manual.

Muchos niños comienzan a mostrar preferencia entre los 2 y 4 años y esta suele hacerse más clara entre los 4 y 6, aunque existe variabilidad individual.

No debemos obligar a un niño a utilizar la mano derecha ni intentar decidir por él cuál será su mano preferida.

Ser zurdo no determina inteligencia, creatividad, personalidad ni capacidad para aprender.

La llamada lateralidad cruzada tampoco explica por sí sola las dificultades de aprendizaje.

Algunos niños pueden beneficiarse de pequeños ajustes al escribir o utilizar determinadas herramientas.

Las dos manos continúan siendo importantes para muchas actividades cotidianas.

Y una preferencia muy temprana y marcada, especialmente acompañada de otras asimetrías motoras, merece ser comentada con el profesional de salud.

El objetivo no es enseñar al niño a adaptarse a un mundo pensado para diestros a cualquier precio. Cuando sea necesario, también podemos adaptar el entorno para que utilice cómodamente la mano que naturalmente prefiere.


Conclusión

Durante años, ser zurdo estuvo rodeado de mitos, supersticiones y prácticas destinadas a cambiar la mano preferida.

Hoy podemos ofrecer a los niños una experiencia muy diferente.

Si un niño descubre que le resulta más natural dibujar, comer o escribir con la izquierda, no necesita aprender a hacerlo “como los demás”.

Necesita espacio para desarrollar sus habilidades utilizando la mano que espontáneamente ha ido convirtiéndose en su preferida.

A veces hará falta cambiar la posición del papel.

Quizás probar unas tijeras diferentes.

Tal vez reorganizar dónde se sienta.

Son modificaciones pequeñas que transmiten un mensaje mucho más grande:

no siempre tiene que ser el niño quien se adapte al entorno; algunas veces también podemos adaptar el entorno al niño.


💚 Consejo de la educadora

Cuando un niño comienza a escribir, los adultos solemos fijarnos rápidamente en la letra:

si está derecha;

si es bonita;

si cabe dentro de la línea.

Antes de corregir, yo miraría algo todavía más básico:

¿Está cómodo?

¿Puede ver lo que escribe?

¿Su brazo tiene suficiente espacio?

¿Está doblando demasiado la muñeca?

¿Choca con el compañero que está sentado a su lado?

¿La posición del papel le permite escribir sin tensión?

Muchas veces un pequeño cambio de posición ayuda más que repetir:

“Escribe más bonito.”

Como educadora, con frecuencia observo que algunas familias se preocupan cuando descubren que su hijo es zurdo.

Sin embargo, lo importante no es qué mano utiliza.

Lo importante es que pueda explorar, jugar, escribir y aprender con comodidad y confianza.

Respetar su preferencia manual y ofrecer solamente los apoyos que realmente necesita evita convertir una característica normal del desarrollo en una dificultad innecesaria.


Fuentes consultadas

Servicio Nacional de Salud del Reino Unido (NHS). Recursos pediátricos de terapia ocupacional sobre desarrollo de la preferencia manual. Indican que suele comenzar a observarse entre los 2 y 4 años y hacerse más clara entre los 4 y 6, y recomiendan permitir que el niño elija espontáneamente la mano que utiliza.

Servicio Nacional de Salud del Reino Unido (NHS). Orientaciones de terapia ocupacional sobre escritura para niños zurdos, posición del papel, agarre del lápiz, ubicación en la mesa y utilización de tijeras.

Academia Americana de Pediatría (AAP). Orientaciones sobre desarrollo motor y detección temprana de trastornos neuromotores. Incluyen la preferencia manual inusualmente temprana entre las señales que justifican una valoración más detallada cuando aparece acompañada de otras asimetrías motoras.

Papadatou-Pastou, M. y colaboradores (2020). Human handedness: A meta-analysis. Gran revisión internacional sobre prevalencia de la preferencia manual, con una estimación global aproximada del 10,6 % de personas zurdas.

Cuellar-Partida, G. y colaboradores (2021). Estudio genómico de gran escala sobre preferencia manual. Sus resultados apoyan la naturaleza compleja y poligénica de la zurdera y descartan la idea de un único “gen de ser zurdo”.

Ntolka, E. y Papadatou-Pastou, M. (2018). Metaanálisis sobre inteligencia y preferencia manual. Encontró que las diferencias generales de inteligencia entre zurdos y diestros son nulas o demasiado pequeñas para tener relevancia práctica.

Morgan, E., Zhao, X. y Casasanto, D. (2025). Revisión con metaanálisis sobre creatividad y preferencia manual. No encontró evidencia de una ventaja creativa general de las personas zurdas o con lateralidad mixta.

Ferrero, M., West, G. y Vadillo, M. A. (2017). Revisión sistemática y metaanálisis sobre lateralidad cruzada, rendimiento académico e inteligencia. No encontró evidencia fiable de que la lateralidad cruzada, por sí sola, explique dificultades de aprendizaje o menor capacidad intelectual.


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💬 ¿Y tú?

¿Cuándo comenzaste a notar que tu hijo, hija o estudiante prefería una mano sobre la otra?

Si es zurdo, ¿hubo algún pequeño ajuste en casa o en la escuela que le facilitara especialmente escribir, dibujar o realizar otras actividades?


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